La estatua rota ¿Icono de la decadencia e indiferencia de un pueblo?

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Sujetos desconocidos a Antonio de la Torre y Miranda, fundador y refundador de pueblos como San Carlos y Montería en el Departamento de Córdoba, le cortaron las manos, pies y le rompieron el sombrero. Nos referimos a la estatua con la que se rinde honor a la memoria del personaje en el municipio. La estatua completó años así, ni las autoridades civiles, ni policiales la han restaurado, es una clara representación de la indiferencia silenciosa entre los moradores de la localidad. Se convirtió en el símbolo perfecto de la decadencia de este pueblo cordobés. Y aunque muchos sancarleros rechacen tal decadencia, la realidad nos muestra otra cosa.
Tal indiferencia parece un sentimiento generalizado, usado como escudo contra la cruda realidad y como motivación para los sempiternos “¡No nos importa!” que bien pueden ser la explicación para un municipio sin vías de acceso en buen estado, sin centros de salud, sin hospitales, sin centro cultural, sin plaza de mercado organizada y sin parques.

La vida está llena de eventos y sufrimientos en la que optar por esta salida, no siempre es lo mejor y trae como resultado decaimiento y se materializa en la pobreza y entorno físico de esta región.
“Le tenemos apatía hasta a los políticos y quizás sería la respuesta más dura, para ellos. Ninguno gobernante que ha pasado por San Carlos, ha hecho nada, antes le han saqueado sus arcas” comenta una mujer en la calle.
La estatua rota fue donada al parecer por dinastías de politiqueros, la dejaron acabadas con la intención de manifestar un sentimiento de “tales seres no existen para nosotros”.
Un pueblo viejo
El origen y la fundación de San Carlos se parece a la de todos los pueblos de Córdoba, con la típica llegada de los españoles en busca de oro, se produjo en 1745 una primera fundación. Luego de un incendio que arrasó con la ranchería de palma y bahareque, se produjo una segunda fundación el tres de mayo de 1745. De la torre y Miranda incorporó veinte familias más a la comunidad establecida en la primera fundación. La población alcanzó la categoría de municipio en el año 1923 en la jurisdicción del departamento de Bolívar.

Convirtiéndose en uno de los pueblos más viejos del departamento, de su grandeza histórica y cultural, solo quedaron mudos recuerdos en casas de estilo colonial donde habitaron ilustres familias venidas de España y funcionaron instituciones del Estado.
Nativos de la zona, quizás en una reflexión muda, se hacen estos interrogantes sin respuesta ¿la indiferencia será que afectó el progreso pueblo? ¿Qué sucedió con las riquezas de San Carlos? ¿Han pasado cientos de años y el avance socio-económico no se ve?¿ qué nos sucedió?
La apatía se nota en el ambiente

Es un mecanismo de defensa al que nos aferramos para no sufrir continuas decepciones, de los políticos. “Así nos mantenernos al margen” dijo otro viejo al tiempo que se echaba fresco con una gorra en las afueras de la iglesia.
“El rompimiento de la estatua, y la no decisión de restaurarla, demuestra la falta de cultura de las administradores municipales; además del poco interés y valor que le dan a los símbolos patrios. No se justifica que la escultura de De la Torre, haya quedado en esa condición” expresa de forma clara y precisa Porfirio Cásseres, escultor nacional e internacional, residente en San Carlos.
“¡No interesa, ni le dan importancia!”

“En un inició la imagen estaba tirada en el suelo y creo que un grupo de maestros recogieron unos fondos y le construyeron un pedestal donde está hoy día en el parque. Han pasado años y los mandatarios de turno, no le dan importancia a ese monumento histórico” indica Porfirio.
El fenómeno social-mental que ocurre en esta parte del país, es preocupante, y le podemos aplicar esa frase de la escritora JK Rowling: “A veces, la indiferencia y la frialdad hacen más daño que la aversión declarada”.

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