Revocatoria: Castigo o revancha

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Por: Libardo Antonio Hernández Ramírez

Córdoba: Hoy convulsionado, estigmatizado, señalado, vilipendiado, acorralado y mucho más por culpa infinitesimal de algunos dirigentes enquistados en el poder local, regional y nacional, que cual fieras depredadoras han encontrado en el ajetrear político su forma de saquear el erario, acumulando comodidad, bienes, y en general, riquezas non santas, en perjuicio de aquellos a quienes en ultimas están destinados los recursos para velar por su bienestar individual y general, al igual que el desarrollo y proyección de las comunidades.
Hoy, nos mecemos en un torbellino de sensaciones que obligatoriamente nos conducen a señalarnos a sí mismos como culpables y hasta cómplices de tan devastadora situación… Habitando un país y un departamento, donde según la retórica partidista y politiquera, giramos en torno a su majestad “La democracia”, no hemos sido consecuentes con nuestra “deber cumbre de saber elegir”, la herramienta que han puesto en nuestras manos para responsabilizarnos por nuestro futuro eligiendo bien, ha caído en el ostracismo vagabundo al que lo ha conducido la compra y venta descarada de nuestro voto; migaja tras migaja, dadiva tras dadiva, pasmosa y permisivamente hemos visto impávidos, como la dignidad general se despeña al abismo insondable de la desidia, llevándonos cual mansos corderos, a admitir y tolerar lo indebido.
Hoy, son demasiados los escándalos: Que el cartel de no sé qué cosa, que las mafias de tal entidad, que los peajes de tal pasillo; en fin, son secretos a gritos en donde la palabra corrupción campea, donde los órganos de control ni ven ni oyen, donde la coima es la reina, donde el que tiene plata marranea… Parecemos condenados a sufrir descaradamente el embate de los amigos del dinero fácil, del timador de cuello blanco; pero NO, esa misma vilipendiada democracia, pone en nuestras manos un arma letal, la cual estamos confundiendo, la REVOCATORIA DE MANDATOS, creada para castigar los incumplimientos a los planes de gobierno, se extiende para cobrar sin revanchismos, los malos y perversos manejos de los recursos públicos.
Hoy, en Córdoba, tanto a nivel departamental como a nivel local en municipios como San Pëlayo, San Antero, montelibano, Lorica y Planeta Rica, es tanto el desengaño y desencanto del pueblo que muchos gritan a voces sueltas clamando un cambio de gobernante; y ese cambio soñado, solo es posible mediante una reacción mediática en cadena que permita a los electores castigar en las urnas la incapacidad, la desidia, apatía y la corrupción de quienes no han sabido manejar bien el encargo que ese mismo pueblo le dio.
Hoy, La córdoba que se ahoga en corrupción y desidia, espera que sus buenos hijos; los capaces, los impolutos, los honestos, los atrevidos, se pongan la capa de súper héroes, para guiarnos hacia un mejor futuro; despertemos y aprovechemos de mejor manera las armas que la democracia ha puesto a nuestro alcance, para enderezar el rumbo…
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