Wall Street se hunde después de que Trump pidió a empresas de EE. UU. salir de China

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Wall Street se desplomó este viernes debido al agravamiento de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, con el presidente estadounidense, Donald Trump, tuiteando una orden para que las empresas de su país busquen «alternativas» a la potencia asiática.

En Nueva York cayó como un balde de agua fría la última cadena de mensajes del presidente Trump en su cuenta personal de Twitter.

El mandatario se mostró especialmente molesto por dos cosas: el discurso del presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, en el que no dio pistas sobre nuevas bajadas de tipos; y el anuncio por parte de China de la imposición de aranceles por valor de 75.000 millones a los productos estadounidenses.

La sesión arrancó a la baja por el anuncio asiático y remontó ligeramente el vuelo tras el discurso de Powell. Sin embargo, en una sucesión de mensajes, Trump se preguntó quién era el peor enemigo de EE.UU., si el responsable de la Fed, o el mandatario chino.

«¡Como de costumbre, la Fed no hizo NADA! Es increíble que puedan ‘hablar’ sin saber o preguntar lo que estoy haciendo, que se anunciará dentro de poco. Tenemos un dólar muy fuerte y una Fed muy débil. Trabajaré ‘brillantemente’ con ambos, y los EE.UU. lo harán genial… Mi única pregunta es, ¿quién es nuestro mayor enemigo, Jay Powell o el Presidente Xi?», escribió.

No solo Trump puso al mismo nivel al líder chino y al responsable de la Fed, sino que insistió en que EE.UU. ha perdido «estúpidamente, billones de dólares con China» por el comercio y robo de propiedad intelectual.

«No necesitamos a China y, francamente, estaríamos mucho mejor sin ellos (…) Ordeno por la presente a nuestras grandes compañías americanas a que comiencen inmediatamente a buscar una alternativa a China, lo que incluye traer sus compañías a CASA y hacer sus productos en EE.UU.», tuiteó Trump, que anunció que tomará medidas contra los aranceles de Pekín.

La orden de Trump agitó a los mercados y, entre otras consecuencias, provocó una nueva inversión en la curva de la deuda estadounidense, por la que los títulos a dos años ofrecían una mayor rentabilidad que las obligaciones a diez.

Esto significa que los inversores creen que existen riesgos en la economía a corto plazo mayores que a largo, lo que tradicionalmente se ha visto como un síntoma de una recesión próxima.

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